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Lejos de Cuba A Dagmar Muñiz y Doan Manfugás
No son largos sus dedos al menos no tan largos como la suerte que dibuja un océano entre ella y las calles del Vedado entre ella y el diente de perro en 16 entre ella y la palabra entonces.
La mano una caricia sobre el negro y el blanco sobre el hedor sin fondo del Almendares seco sobre los techos de Cubanacán.
Como la rosa como el perfume así era ella son y guajira en el aire extranjero contradanza y montuno en la melancolía de un amor que se hizo ajeno en 12 y 23 y de otro amor resucitado en la calle Concordia.
Como lo triste como una lágrima así soy yo el ceño se contrae nota a nota se desgrana el clarinete.
El pie redobla el ritmo e inaugura otra espera otro pozo en la fuga y en el pecho.
Como lo triste como una lágrima así soy yo.
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